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Entregan premios nacionales al altruismo 2011
Viernes, 25 de noviembre de 2011

Día de gozo y regocijo fue el 24 de noviembre en el WTC. Todo estuvo en su punto justo esa tarde-noche. Don Víctor González Torres irradiaba alegría. Hasta cantó "El Rey", con el tenor eterno Humberto Cravioto. No podía ser de otra forma: el líder del Grupo Por Un País Mejor entregaba –por noveno año al hilo- los diez premios nacionales a quienes dan vida y tiempo por los más lastimados de la sociedad.

En el salón Mexica, con capacidad para casi mil 500 personas, las instituciones ganadoras del Premio Unidos Para Ayudar, fueron: primer lugar, Fundación LIYAME (Durango), con $375 mil pesos; segundo, Sin Violencia (Cd. Juárez), $225 mil pesos; tercero, Villa Infantil Jesús y Dolores Martínez (Querétaro), $115 mil pesos; cuarto, Centro Rehabilitador Nueva Creación (BCS), $75 mil pesos, y quinto, Fundación pro Niños de la Calle (DF), $40 mil pesos.

En tanto, el Premio Por Un País Mejor correspondió a las siguientes personas: primer lugar, Marcial Aguilar Silva (Durango), medalla de oro; segundo, Teresa Lino Bello (Puebla), plata; tercero, Gabriela González Huerta (Toluca), bronce; cuarto, Juan A. Rojas Blancarte (Guanajuato), reconocimiento, y quinto, Fausta Lavalle Gutiérrez (Campeche), reconocimiento.

Todos ellos ejemplos de vidas con sentido, prueba fehaciente de que no podemos vivir sólo para nosotros mismos, sino que nos debemos al prójimo, a los más lastimados por la sociedad.

Los hechos no dejan mentir: LIYAME, cada mes ayuda a 900 personas con discapacidades físicas o mentales, en Durango; Sin Violencia, echa la mano a las mujeres que sufren agresión intrafamiliar, en Juárez; Villa Infantil, en Querétaro, da todo por los niños maltratados y facilita su adopción; Centro Rehabilitador Nueva Creación, salva, en Baja California Sur, a los adictos y farmacodependientes; y Fundación Pro Niños de la Calle, del DF, ha rescatado a 85% de sus jóvenes y los ha reinsertado a la vida productiva.

Y qué decir de personas toda rectitud, como don Marcial Aguilar, quien prepara comidas para indigentes de Durango; Tere Lino, luchadora por las indígenas; Gaby González, con sus cuidados a niños quemados; Juan Antonio Rojas, siempre cerca de los discapacitados visuales, y Faustita Lavalle, que a sus 82 años aún ve por los desamparados, en Campeche.

"Para cambiar hay que generar el cambio en nosotros mismos. Los invito a construir una cadena de responsabilidades, de respeto al prójimo y rechazo a la corrupción. Si todos actuamos, todos ganamos. 2012 será el año para asumir nuestra responsabilidad", les expresó doña Tere Hernández de Mancilla, vicepresidenta de Acción Social y Desarrollo Comunitario del GPUM.

En el presídium, don Víctor, con sus hijos; Óscar de la Sierra; la doctora María del Carmen Villafaña; Celeste Sáenz de Miera; Gaby Goldsmith; los padres José de Jesús Aguilar y Enrique González, y el doctor Napoleón Gómez, atestiguaron la entrega de premios al altruismo, ese término acuñado en su tiempo por el filósofo francés Augusto Comte, y que significa "el otro".

Y frente a ellos, una nutrida asistencia, impregnada de los mismos sentimientos de bondad, caridad y sacrificio personal. Después de todo, "altruismo" es eso: un aliado del amor, una fuerza que une al "tú" y al "yo", para convertirlo en un "nosotros", vieja fórmula que, casi siempre, olvidamos.

Quizá por eso el duranguense don Marcial, creador de dispensarios y comedores para indigentes, dijo: "Más que dinero, necesitamos voluntad, esfuerzo y cariño por los demás. Con eso podemos hacer un país mejor".

O como lo expresó doña Rosa Ornelas, de LIYAME: "Refrendemos nuestro compromiso desinteresado por el desarrollo de nuestro querido México".

Y, al final, el entretenimiento con el mago Armando Tell y Humberto Cravioto, quien cantó mejor que nunca tras echarse "dos pegues" de Simi Brox. "Así sí se me abre la garganta", dijo el tenor que puso a todos a cantar Granada, El Rey, Caminos de Michoacán…

¡Felicidades por hacer vidas con sentido!